Rescate Montana
🇪🇸🇪🇺Siga siempre las órdenes de las autoridades
Protección Civil, bomberos, Policía, Guardia Civil, emergencias sanitarias y el 112 dirigen la emergencia: sus instrucciones prevalecen sobre cualquier dato de esta aplicación, incluidas las rutas de evacuación y los mapas. Esta herramienta ayuda a orientarse, no sustituye a los servicios de emergencia. Ante una urgencia real, llame al 112.

Rescate de montaña y supervivencia en altura
Teléfonos de emergencia en montaña
Pulsa para llamarRescate alpino en otros países
Si vas a la montaña fuera de España, anota antes el número del servicio alpino del país y comprueba si tu teléfono tiene itinerancia de datos: los servicios de rescate piden posición exacta y a veces envían instrucciones por mensaje.
Condiciones en montaña en vivo
Preparar el aviso al 112
Datos que pide el operadorAVISO AL 112 · EMERGENCIA EN MONTAÑA Situación: Senderista perdido o sin senda. Personas implicadas: 1. Estado: Todos ilesos, pero sin poder continuar. Posición GPS: pendiente de obtener. Solicito rescate. Quedo a la espera de instrucciones y mantengo el teléfono encendido.
El envío desde la app registra un reporte ciudadano y avisa a los servicios de emergencia, pero no sustituye ni interrumpe el procedimiento oficial: la vía principal sigue siendo la llamada al 112. Mantén el teléfono encendido y con la batería cuidada hasta que llegue el grupo de rescate.
Protocolos de actuación paso a paso
10 situaciones- Párate. Seguir caminando «a ver si sale» es la causa principal de los rescates que acaban de noche: cada paso te aleja del punto donde te buscaban.
- Comprueba dónde estás de verdad: mira el mapa y la brújula (o el GPS del móvil), la hora y la luz que queda. Compara con el itinerario que habías previsto.
- Identifica referencias grandes y estables: un collado, una cresta, un río o un refugio. Si ves huellas o un sendero, no lo abandones: retrocede por tus propios pasos hasta el último punto seguro conocido.
- Si no lo tienes claro, no bifurques ni improvises atajos. Vuelve al último punto identificado y avisa al 112 desde ahí: es más fácil que te encuentren en una referencia que en mitad de un bosque.
- Si anochece: para, abrígate, pon la frontal, come algo y prepara un vivac si el rescate no llega. Avisa de tu nueva situación por SMS o llamada.
- No te separes de tus compañeros y no dejes a nadie solo. Deja señales visibles si te mueves (mojones, ramas, una prenda) y avisa al 112 de cualquier cambio de posición.
- Di primero quién eres y qué te pasa en una frase: «senderista perdido», «escalador accidentado en la vía X», «alud con una persona enterrada». El operador decide con eso los medios.
- Da la posición en capas: municipio o valle, paraje o refugio más cercano, altitud aproximada y las coordenadas del GPS. Las coordenadas en grados y minutos son las que mejor funcionan por radio.
- Añade la ruta prevista, el punto de inicio, la hora de salida y la hora en que esperaban que llegaras. Eso define el área de búsqueda mucho más rápido que cualquier descripción.
- Di cuántas personas sois, el estado de cada una (consciente, herido, hipotermia), la ropa y el material que lleváis, la comida y el agua que queda y la batería del teléfono.
- Mantén el teléfono encendido y localizable. Si estás solo o con poca batería, activa el ahorro y deja el móvil en un sitio cálido y accesible: te llamarán para afinar la posición.
- Si no hay cobertura de llamada, manda un SMS corto con posición y estado (se reintenta solo cuando aparece cobertura) y busca una cota, un collado o una loma con vista al valle. No te muevas después salvo que el 112 te lo indique.
- Una vez avisado: señaliza tu posición, date a conocer (silbato, linterna, ropa de color, humo) y no emprendas un descenso improvisado de noche.
- Reconoce los signos tempranos: temblor intenso, manos torpes, habla pastosa, decisiones raras. El temblor es bueno (el cuerpo aún genera calor); cuando desaparece, la situación es grave.
- Actúa rápido: quita la ropa mojada, sustituye por seca y aísla a la persona del suelo y del viento (manta térmica, esterilla, mochilas). Aísla también la cabeza y el cuello.
- Aporta calor con contacto corporal y bebidas azucaradas calientes solo si está consciente y puede tragar. Nunca alcohol, nunca frotar ni dar masajes en extremidades frías.
- Nunca muevas bruscamente a un hipotérmico grave (no puede caminar, está somnoliento o inconsciente): el corazón frío se para con las sacudidas. Manéjalo tumbado y con la mínima movilidad.
- Comparte el calor dentro de un saco o manta con otra persona y mantén el rescate avisado: la hipotermia grave necesita evacuación y calentamiento hospitalario.
- Congelaciones: calienta solo en agua templada (nunca hirviendo, nunca nieve), no revientes ampollas ni recongeles la zona. Protege y evacúa.
- Cuando oigas el helicóptero, no salgas corriendo. Quédate en un punto despejado y visible, con el material agrupado y bien sujeto para que nada salga volando con el rotor.
- Señaliza con lo que tengas: manta o panel de color contrastado sobre nieve o roca, destellos de frontal o espejo, humo. Tres columnas de humo o tres hogueras en triángulo indican necesidad de auxilio.
- Señales corporales normalizadas: brazos en forma de «Y» significa «necesito ayuda»; un brazo levantado y otro bajado significa «no necesito ayuda». No mezcles señales: la tripulación interpreta lo que ve.
- Cúbrete los ojos y la cara cuando el helicóptero se aproxime: el aire levanta nieve, polvo y piedras. Agacha la cabeza y protégela con la mochila si el rotor está cerca.
- No te acerques al aparato hasta que la tripulación te lo indique y siempre agachado y por delante, nunca por la cola. Mantén el material amarrado: lo que vuela hacia el rotor es un peligro real.
- Si la evacuación es con grúa, sigue cada instrucción al pie de la letra y no toques el cable ni el gancho hasta que te lo pidan. Toda la operación la dirige el rescatador.
- Antes de salir, en terreno nevado: ARVA (encendido y comprobado), pala y sonda en la mochila, junto a cada persona y sin excepciones. El ARVA no sirve en la mochila de otro.
- Si te ves envuelto: tira el material pesado, intenta salir del flujo hacia un lado y, cuando notes que el alud se frena, protege la boca y forma un hueco delante de la cara con los brazos.
- Si eres testigo: mantén la vista en la persona y marca el punto donde desapareció (último punto visto) antes de cualquier otra cosa. Es la referencia que ordena toda la búsqueda.
- Llama al 112 pronto y no esperes a rescatar «un poco más»: una persona enterrada en 15 minutos tiene una probabilidad de supervivencia mucho mayor; a partir de ahí cae en picado.
- Activa los ARVA en búsqueda y trabaja por capas: localización gruesa caminando, localización fina, sonda la zona exacta y excava por debajo del punto sondeado, hacia el lado pendiente abajo.
- No envíes a nadie a buscar sin ARVA y sin material: en un segundo alud se pierden rescatadores. Marca y acota el área y coordina con los grupos que llegan.
- Lo primero es evitar una segunda caída: asegura al accidentado a la reunión o a un punto sólido y comprueba que el sistema (cuerda, anclajes, nudo) resiste la carga que va a soportar.
- Valora en voz alta: consciente o no, respira, sangra, se mueve, duele dónde. Informa al accidentado de lo que vas a hacer antes de tocarlo.
- Avisa al 112 con datos que el grupo de rescate necesita: nombre y dificultad de la vía, longitud, orientación y sombra (sol o umbral de noche), número de largos recorridos, material disponible y punto de acceso desde el aparcamiento.
- No muevas a un herido grave salvo peligro inmediato. Aísla del frío y del viento, inmoviliza lo que puedas con el material que hay y mantén contacto con la persona: el estado psicológico condiciona la supervivencia.
- Autorrescate solo si la situación es estable y dominas la maniobra: recuperar la cuerda, montar reunión segura, rapel con herido por debajo (con nudo de bloqueo y respaldo) y descender por la vía o por una línea de rápeles conocida.
- Si la evacuación la hace el helicóptero, prepara el emplazamiento: recoge cuerdas, agrupa el material, aparta objetos sueltos y sigue al pie de la letra las instrucciones de la tripulación.
- Nunca abandones a un accidentado solo y sin abrigo: el frío agrava cualquier lesión. Cuida también tu propia seguridad en cada maniobra: dos heridos multiplican el rescate.
- Al caer, avisa a los compañeros, mantén las manos fuera de la grieta y en cuanto notes tensión en la cuerda, sal de la cresta de hielo que suele romperse en el borde.
- El equipo monta una reunión sólida con el ancla de nieve, el piolet o la propia cuerda, y asegura al caído antes de acercarse al borde: nunca dos personas en el mismo borde sin asegurar.
- Comprueba si el caído está consciente, si sangra y si puede ayudarse. Comprobar la cuerda y si tiene nudos de autorrescate: facilitan enormemente la salida.
- Autorrescate del propio caído: bloquear el descensor o hacer un prusik, colgar la mochila del arnés, y ascender por la cuerda con prusiks, nudos o bloqueadores. Avanzar despacio y en tres tiempos.
- Salida con ayuda del equipo: montar una polea (3:1 con un bloqueo o un mosquetón de contrapeso) y tirar de forma coordinada. Antes de tirar, protege el borde con una mochila o una chaqueta para que la cuerda no se clave.
- Avisa siempre al 112 en cuanto sea posible y ten en cuenta el frío: quien ha caído en una grieta se enfría muy rápido. Aísla y abriga en cuanto esté fuera.
- Cuenta los segundos entre el destello y el trueno y divide entre tres: cada tres segundos son un kilómetro de distancia. Regla 30/30: menos de 30 segundos (10 km) es momento de refugiarse y esperar 30 minutos desde el último trueno.
- Sal de cumbres, crestas, aristas y canales. Aléjate de árboles aislados, de postes, vallas y cables, de charcos y de cualquier curso de agua.
- Si no hay refugio, adopta la posición de seguridad: busca una zona baja y seca, agáchate sobre los pies juntos, con la mochila bajo las nalgas para aislarte del suelo y sin tumbarte.
- Sepárate de tus compañeros 20 o 30 metros para evitar una descarga múltiple, y guarda piolets, bastones, material metálico y el casco a distancia.
- Protege el móvil y apágalo solo si te lo piden: en la mayoría de los casos conviene poder llamar. Mantente atento a las instrucciones del 112 y de la predicción de AEMET.
- Si alguien recibe una descarga: revisa consciencia y respiración y empieza la reanimación si es necesaria. Una persona alcanzada por un rayo no retiene la corriente: es seguro tocarla.
- Reconoce el mal agudo de montaña: dolor de cabeza con náuseas, mareo, insomnio y falta de apetito por encima de 2.500 m, sobre todo el primer día. No asciendas, hidrátate y descansa.
- Señales de gravedad: confusión, torpeza, dificultad para respirar en reposo, tos con espuma, líquido en los pulmones. Son edema cerebral o pulmonar y exigen descenso inmediato y aviso al 112.
- El tratamiento real es perder altitud: desciende aunque sea de noche si puedes hacerlo con seguridad, o pide evacuación. El oxígeno y los medicamentos de altura requieren indicación médica.
- Hidratación, comida y evitar el alcohol ayudan en los síntomas leves. Nunca subir para «dormir arriba y ver cómo va»: la noche agrava cualquier cuadro.
- Otras urgencias frecuentes: agotamiento por calor e insolación (sombra, agua, enfriar sin helar), hipoglucemia (azúcar y descanso), crisis asmática o cardíaca (aviso rápido, no dejar solo a la persona) y picaduras de víbora (inmovilizar, no cortar ni chupar, evacuar).
- En cualquier caso grave: avisa al 112 con la posición exacta, no dejes sola a la persona, aísla del frío y haz un seguimiento de la respiración y el estado de consciencia hasta que llegue el grupo de rescate.
- Avisa rápido y claro: grita «¡piedra!» una sola vez, indicando el lado si da tiempo. Los gritos repetidos tapan el sonido real de las piedras.
- Ponte el casco siempre que estés en terreno de desprendimiento, incluso si vas solo por un sendero bajo paredes. Es el único elemento del equipo que no se puede sustituir.
- Si no puedes salir de la línea de caída, protégete bajo un saliente, un bloque grande o una zona muerta, y protege la cabeza con la mochila y los brazos, pegándote a la pared.
- Al subir, no vayas justo por debajo de otro compañero y no sueltes piedras: avisa al que va detrás y mantén las manos en la roca, no en las cuerdas, en terreno suelto.
- Si alguien recibe un impacto: valora consciencia, respiración y hemorragias, inmoviliza la cabeza ante cualquier sospecha de lesión cervical y avisa al 112. No retires el casco si está deformado o hay pérdida de consciencia.
- Tras el episodio, revisa si el itinerario sigue siendo seguro: la caída de una piedra suele indicar inestabilidad generalizada de la pared o de la canal.
Guías de supervivencia
9 guías- 3 minutos sin aire, 3 horas sin abrigo, 3 días sin agua, 3 semanas sin comida. La montaña mata por frío antes que por hambre: el abrigo es siempre lo primero.
- Orden de actuación: 1) no empeorar la situación (no moverse sin motivo, no mojarse más), 2) abrigo y aislamiento del suelo, 3) aviso y señalización para ser localizado, 4) agua, y solo al final comida.
- Ser encontrado vale más que avanzar: quédate donde puedan encontrarte y en un punto visible, en lugar de moverte de noche por terreno desconocido.
- Decide pronto y con datos: hora, luz que queda, distancia y estado del grupo. Cambiar de plan a mitad de camino de noche suele ser el momento más peligroso.
- Aísla el cuerpo del suelo: es la mayor pérdida de calor. Mochila, ramas, hojas secas, ropa, cuerda o incluso la manta térmica doblada por debajo.
- Busca zonas protegidas del viento y de las caídas de piedras: hoyo natural, pared de roca, matojo, bloque grande. Nunca bajo cornisas de nieve, canales ni pendientes de aludes.
- Estructura mínima: un hueco pequeño (cueva de ramas, trinchera en la nieve, muro de nieve a barlovento) y un colchón vegetal de 20-30 cm. Cuanto más pequeño el hueco, más calor conserva.
- Manta térmica: envuelve el cuerpo y la cabeza dejando respirar por un lateral; nunca cubras la boca por completo. El plástico aísla del viento y retiene parte del calor.
- Ropa: quita lo mojado, aprieta capas, usa la capucha y guantes, y exprime la ropa húmeda antes de ponértela. Comparte el saco o la manta con tus compañeros.
- Comidas y bebidas: azúcar y caliente ayudan a generar calor. Nada de alcohol: dilata los vasos y acelera la pérdida de temperatura.
- Si usas un fuego para calentarte, hazlo al descubierto y nunca dentro de un refugio cerrado: el humo y el monóxido de carbono matan sin avisar.
- En montaña el agua clara no siempre es potable: en zonas de pastoreo, refugios o pistas hay riesgo de bacterias y de contaminación. Hervir durante un minuto resuelve lo principal.
- Recoge agua en movimiento, en zonas altas, y evita estancada, turbia o con animales alrededor. Filtra con tela y hierve o tratar con pastillas si llevas.
- No comas nieve directamente: gasta energía y enfría el cuerpo. Fúndela con calor corporal o con el hornillo si lo tienes.
- En situación de supervivencia, la sed no siempre exige beber todo: hidrátate a sorbos pequeños y frecuentes, y anota lo que queda para racionarlo por turnos.
- Alimentación de emergencia: prioriza azúcares rápidos (frutos secos, chocolate, barritas, miel) antes que comidas pesadas. Reparte y fija turnos.
- No tomes plantas, setas ni agua de origen desconocido ni en caso de emergencia: una intoxicación en plena montaña agrava el rescate.
- El silbato es el mejor instrumento: pesa poco, se usa durante horas y se oye a gran distancia. Llévalo colgado del pecho, nunca dentro de la mochila.
- Señal alpina: cualquier señal (voz, silbato, luz, espejo) repetida seis veces por minuto, con un minuto de silencio. La respuesta del rescatador son tres señales por minuto.
- De día: espejo, panel de color contrastado en terreno nevado, ropa extendida, humo. De noche: destellos agrupados de la frontal, no luz fija.
- En nieve o terreno blanco, una prenda roja anaranjada o una manta térmica se ve desde el aire a kilómetros. Extiéndela sobre el suelo, no la lleves puesta.
- Cuida la batería: modo ahorro o modo avión entre intentos, brillo mínimo, no usar la pantalla para ver el paisaje. El móvil encendido y con cobertura es tu única vía de aviso.
- Si oyes medios de rescate, mantente en un punto despejado y visible y sigue sus instrucciones. No te muevas en el último momento: han calculado dónde estás.
- El agua siempre baja: seguir un curso de agua lleva a un valle habitado, pero es la ruta más peligrosa y lenta. Sírvela de referencia, no de sendero: los barrancos tienen saltos, badinas y caídas.
- El sol sale por el este y se pone por el oeste, con el sur a mediodía en el hemisferio norte. Por la noche, la Estrella Polar indica el norte con la Osa Mayor como referencia.
- Referencias del terreno: la nieve aguanta más en las umbrías (caras norte), la vegetación es más densa en las solanas; los pinos y hayas aparecen en zonas concretas de altitud.
- En un sendero con marcas de gran recorrido, cada marca de pintura se coloca para verse en los dos sentidos: si no ves la siguiente en pocos metros, has perdido el camino.
- La niebla es la trampa más habitual: si te envuelve, para, orienta el mapa por el viento y el terreno, y no avances sin una referencia segura a la vista.
- Si no puedes orientarte con seguridad, deja de intentarlo y aplica el protocolo de vivac y aviso: insistir es lo que convierte una pérdida en un incidente grave.
- Obligatorio básico: mapa de la zona y brújula (o GPS con batería de repuesto), frontal con pilas nuevas, silbato, manta térmica, navaja, botiquín, agua, comida extra, protección solar y teléfono cargado.
- En nieve: ARVA, pala y sonda para cada persona, crampones y piolet cuando la ruta lo exige, y casco en terreno de desprendimiento.
- En escalada: casco siempre, cuerda y material revisados, reuniones con respaldo, y un plan de retirada escrito (dónde se puede rapelar y cómo se sale de la vía).
- Aviso a tu contacto: itinerario, hora de inicio, refugio o aparcamiento de salida, hora límite de regreso y número al que avisar si no llegas. Deja una foto o copia del mapa.
- Comprueba la meteo de montaña antes de salir (AEMET montaña y el boletín de peligro de aludes en temporada de nieve) y revisa la previsión de tormentas de la tarde.
- Adapta el plan en el camino: si llegas más tarde de lo previsto, si hay niebla o si alguien del grupo va justo, da la vuelta. Renunciar es parte de la ruta.
- En muchos macizos no hay cobertura móvil en el fondo de los valles, pero sí en collados y cumbres: gana altura para avisar y vuelve después a un lugar protegido.
- El SMS tiene más probabilidad de salir que una llamada: se envía solo cuando aparece un instante de cobertura. Envíalo corto: quién, dónde, qué pasa, cuántos y cuánta batería.
- Comparte tu ubicación en tiempo real con alguien de confianza antes de salir (apps de rutas o mensajería): convierte una desaparición en una búsqueda con punto de partida.
- Si llevas emisora, recuerda que en España el uso requiere autorización y licencia. Las frecuencias de montaña y de emergencia se usan solo para socorro y con criterio.
- Las apps de rescate oficiales (112 de tu comunidad) permiten avisos con posición. No sustituyen a la llamada: úsalas como complemento si la voz falla.
- Nunca apagues el teléfono por miedo a gastar batería si ya has avisado: necesitan localizarte. Mejor ahorro de energía, brillo mínimo y aviones entre intervalos.
- Botiquín útil: gasas y vendas, esparadrapo ancho, antiséptico, guantes, tijeras, manta térmica, analgésico, tiritas y un silbato. Pesa menos de medio kilo y resuelve lo urgente.
- Hemorragia: presión directa fuerte y mantenida con gasa o tela limpia, elevar si se puede, y no retirar el apósito si empapa: añade encima. Avisa al 112.
- Herida o fractura: no recolocar huesos. Inmoviliza con lo que tengas (bastones, vendas, cuerda) en la posición en que está, y aísla del frío. Las fracturas en montaña se evacuan.
- Quemaduras: agua templada abundante, cubrir con paño limpio sin apretar, nada de pomadas ni hielo. La evacuación es obligatoria si son extensas o profundas.
- Si alguien queda inconsciente y respira, colócalo en posición lateral de seguridad salvo sospecha de lesión de columna, protégelo del frío y vigila la respiración hasta que llegue el rescate.
- No dejes sola a una persona herida o inconsciente y no la muevas salvo peligro inmediato: el traslado improvisado es una causa frecuente de lesiones agravadas.
- 1 Débil: aludes solo con sobrecarga fuerte en pocas pendientes muy concretas. 2 Limitado: aludes con sobrecarga fuerte, típicamente en pendientes pronunciadas de orientaciones concretas.
- 3 Notable: aludes con sobrecarga débil en muchas pendientes. Es el nivel donde se producen más accidentes, porque sigue pareciendo un día normal.
- 4 Fuerte: aludes espontáneos probables. 5 Muy fuerte: situación catastrófica con aludes de gran tamaño. En 4 y 5, no se sale con el planteamiento previsto.
- El boletín oficial de peligro de aludes (BPA) de AEMET se publica en temporada de nieve para las zonas del Pirineo, con el estado del manto nivoso y los escenarios de desencadenamiento.
- Lee el boletín completo: la orientación, la altitud y el tipo de problema son más importantes que el número. Un 3 en la orientación y la altitud por donde vas es peor que un 4 en otro lugar.
- Decide con el grupo y con margen: pendientes de menos de 30 grados, evitar las zonas de acumulación bajo cornisas y llevar siempre ARVA, pala y sonda en cada mochila.
Señales de socorro internacionales
Antes de señalizar, asegúrate de que estás en un punto visible y protegido: cada serie de señales gasta energía y hay que poder repetirla durante horas.
Escala europea de aludes
El boletín oficial de peligro de aludes (BPA) de AEMET detalla por zonas, orientaciones y altitudes el problema del día: el número solo no decide, la orientación y la altitud sí.
